• Diego Ruano

Marcadores y deporte infantil


Ya son varios años seguidos en los que saltan a los titulares resultados abultados en categorías de formación y que avivan el debate sobre la idoneidad de que haya marcadores durante el encuentro o que se publiquen los resultados, ya sea en prensa, ya sea en la correspondiente web federativa o del club.


Parece que no acabamos de dar con la tecla con lo que queremos hacer con nuestro deporte de formación. No tenemos claro si queremos promover el deporte y los valores que se le asocian, o queremos sembrar nuestros deportistas de élite del futuro.


Al mismo tiempo tenemos ejemplos deportistas precoces que llegan a la máxima competición a una corta edad, lo que hace que se conviertan en el espejo de los miles de deportistas en edad de iniciación. Cuando la realidad es, que si ya es difícil llegar a lo más alto, hacerlo a esas edades supone casi un milagro.


Si bien los expertos abogan por una actividad multidisciplinar hasta más o menos los 16 años, también es cierto que en España las competiciones están estructuradas de manera paralela al curso escolar. Esto hace casi imposible simultanear dos o incluso tres actividades deportivas distintas. Ya no sólo por la disponibilidad de tiempo, sino por el coste económico que puede llegar a suponer.


Los argumentos contra la especialización temprana son muchos, desde una mayor incidencia de lesiones tanto en deportistas jóvenes como adultos [1], a una mayor tasa de síndrome de burnout en deportistas jóvenes [2].


Uno de los elementos que explican la aparición del burnout, y el abandono, en jóvenes deportistas es la focalización hacia el éxito desde edades tempranas, con todo lo que ello conlleva en cuanto a exigencia física y mental. Y a pesar de lo que se está trabajando al respecto, en deporte lo que determina finalmente el éxito percibido son los resultados.


Por un lado los clubes se ven confrontados entre su función social y pedagógica y la obtención de resultados. Los resultados , la categoría en la que se participa, suponen en ocasiones un reclamo para atraer a nuevos deportistas y patrocinadores. Otras veces suponen una obligación para clubes con un alto estatus adquirido.


Ya que, como he señalado, parece que practicar de manera organizada distintos deportes en edad escolar se antoja muy complicado, el objetivo debería ser optimizar todo lo bueno que tiene el sistema para conseguir la adherencia al deporte de los más jóvenes, a la par de ofrecerle una completa formación deportiva, lo que incluye una serie de habilidades no estrictamente deportivas.


En este sentido la competición supone un indicador del progreso conseguido de manera individual y colectiva. Su objetivo sería poder reforzar la motivación de proceso, afrontar la frustración, gestionar las emociones o fortalecer el compromiso individual y/o colectivo. Por su parte el valor del marcador en los primeros años es básicamente nulo, puesto que, aparte de que los jugadores no son conscientes del mismo, o apenas, el objetivo debe ser la diversión y la adquisición de los principios básicos del deporte en cuestión para conseguir su adhesión.


Mención aparte está el trabajo con los padres. No se nos escapa, a tenor de lo que se ve cada fin de semana, que son quienes tienen más presente el resultado, a veces por un afán de éxito para con sus hijos, o para evitarles frustraciones (o para tener éxito a través de ellos). Los clubes, dada la estructura competitiva, se aprovechan muchas veces de este ansia de éxito “por transferencia”, construyendo equipos con altas probabilidades de éxito. Ante este efecto, por ejemplo, USA Hockey eliminó los campeonatos nacionales U12 para evitar que se construyeran “súperequipos” dirigidos únicamente a la consecución de este título [3].


Por el lado contrario nos encontramos con equipos que participan en categorías que no les corresponden, ya sea por edad o por nivel deportivo, porque parece inconcebible “no competir” o hacerlo en una categoría inferior a la que por clasificación del año anterior se posee. Este es el caso en muchas de las noticias que leemos de equipos que reciben abultados marcadores.


El primer paso quizá sería unificar criterios entre federaciones territoriales, ya que en un mismo deporte los criterios sobre el marcador, la participación de los deportistas, o la estructura del partido son distintos, así como sus políticas sobre la publicación de resultados. A partir de ahí deberían influir sobre los propios clubes, y estos sobre los padres. Casi nada.



  1. https://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/0363546517738736?utm_content=buffer5198d&utm_medium=social&utm_source=twitter.com&utm_campaign=buffer

  2. https://www.rpd-online.com/article/view/55/55

  3. https://www.theatlantic.com/ideas/archive/2018/11/income-inequality-explains-decline-youth-sports/574975/?utm_source=twb

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