• Diego Ruano

Por qué lo llamas motivación, cuando quieres decir compromiso


Hace unos días, una directora de RR.HH. se hacía eco en las redes de una estadística aparecida en uno de esos estudios sobre la realidad laboral que hacen las compañías consultoras. El dato en cuestión es, según señalaba, que la mitad de los trabajadores se sienten desmotivados (intrínsecamente, entiendo). La pregunta que se hacía esta directora era si la responsabilidad sobre la motivación era de la empresa o del empleado.


Responsabilidad es un término que me parece absoluto si hablamos de motivación laboral. Desde luego las empresas, si quieren retener a sus mejores trabajadores, eso que llaman retener el talento, han de ser capaces de ser atractivas para ellos, pero tampoco tienen la responsabilidad de asumir una serie de compromisos que puedan suponer un coste añadido. Del mismo modo, cargar al empleado con la responsabilidad de estar motivado hacia su trabajo, además de las responabilidades que su puesto tenga, me resulta excesivo, aunque acorde con la moda liberal de responsabilizar a las personas de lo que les pasa o no les pasa por su acción o inacción.


A tenor de lo publicado por estos estudios, o guías, o libros blancos, rojos o amarillos, que estas multinacionales publican año tras año, y que pretenden ser una radiografía del mundo laboral del país, sospecho que poco tienen en cuenta la realidad de las Pymes y micropymes. A menos, claro, que se trate de startups tecnológicas.


Pongamos por caso un restaurante de la costa. ¿Qué porcentaje de empleados se sentirá motivado intrínsecamente (por que sí) por su trabajo diario?¿Cuánto aumentará su motivación intrínseca en los meses de temporada alta?¿Cuánto tiempo y dinero se puede permitir el empresario para aumentar la motivación intrínseca de sus empleados?


Me pregunto qué tipo de empresas son las que aportan los datos a este tipo de estudios. A qué tipo de trabajadores entrevistan. Porque me da la impresión que su referencia es un trabajador principalmente titulado con un trabajo generalmente de oficina. Lo mismo me ocurre con los speakers motivacionales. Hablan para comerciales, gente de marketing, diseño, programadores,... ¿Le hablamos de actitud o motivación a una limpiadora de hotel?¿A un operario de línea?


Creo que el problema es que lo llaman motivación cuando lo que quieren decir es compromiso. Dado que todo compromiso supone un coste para quien lo adquiere, el verdadero reto del empresario es poder generar dicho compromiso por parte del empleado.


Volviendo al dato que ha originado esta reflexión, que uno de cada dos empleados se sienta desmotivado, conforme están las cosas, me parece hasta normal. Preguntemos cuántos se sienten comprometidos con su empresa.


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